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Pareja reflexionando sobre cuándo es el momento de acudir a terapia de pareja

¿Cuándo es el momento de ir a terapia de pareja? 5 señales de alarma

Hay una idea muy extendida sobre la terapia de pareja que, en realidad, hace más daño que bien: pensar que solo es necesaria cuando la relación está a punto de romperse. En consulta, muchas personas reconocen que llevaban meses, e incluso años, sintiendo que algo no iba bien, pero esperaban que el tiempo, un cambio de rutina o unas vacaciones solucionaran aquello que les preocupaba.

La realidad suele ser diferente. Los problemas importantes de una relación rara vez aparecen de un día para otro. Lo habitual es que se construyan poco a poco, a través de pequeños desencuentros, conversaciones pendientes y necesidades que dejan de expresarse. Por eso, entender cuándo es el momento de ir a terapia de pareja no consiste en encontrar una fecha exacta, sino en aprender a reconocer ciertas señales que indican que la relación necesita atención.

¿Por qué cuesta tanto decidir ir a terapia de pareja?

Pareja atravesando dificultades en su relación antes de buscar ayuda profesional

Muchas personas se preguntan si acudir a terapia significa que la relación está fracasando. La respuesta es no. De hecho, pedir ayuda suele ser una señal de compromiso con el vínculo y con el bienestar de ambos.

Durante años se ha asociado la terapia de pareja a las grandes crisis, las infidelidades o las separaciones. Sin embargo, cada vez más parejas acuden cuando detectan que algo ha cambiado y quieren comprender qué está ocurriendo antes de que el desgaste sea mayor.

Al igual que cuidamos nuestra salud física, también es posible cuidar la salud emocional de una relación. Esperar a que el problema sea insoportable suele hacer que el trabajo posterior resulte más difícil.

1. Las discusiones son cada vez más frecuentes… o el silencio se ha instalado

Todas las parejas discuten. Tener diferencias de opinión es una parte natural de cualquier convivencia. El problema aparece cuando los conflictos se convierten en una dinámica constante o, por el contrario, cuando se deja de hablar para evitar discusiones.

Quizá una conversación sobre las tareas de casa termina siempre en reproches. O una pequeña diferencia acaba sacando temas del pasado que parecían olvidados. En otros casos sucede justo lo contrario: nadie dice nada porque siente que hablar ya no sirve para nada.

La comunicación es uno de los pilares de cualquier relación. Cuando se deteriora, es fácil que aparezcan sentimientos de frustración, incomprensión o soledad.

De hecho, en el blog ya se ha hablado de cómo determinados conflictos afectan a la intimidad y al bienestar de la pareja, y de qué ocurre tras una discusión y qué hacer en esos momentos para reconectar con tu pareja. Puedes leer el artículo completo aquí.

2. Sentís que convivís, pero habéis dejado de ser equipo

pareja pensando en acudir a terapia de parejaNo todas las crisis llegan acompañadas de grandes discusiones. Algunas se manifiestan de una forma mucho más silenciosa.

Hay parejas que funcionan perfectamente en la organización del día a día: trabajan, cuidan de sus hijos, gestionan las responsabilidades y mantienen la rutina. Sin embargo, sienten que han dejado de compartir proyectos, ilusiones o momentos de conexión.

Llegados a este punto, muchas personas se preguntan si es normal perder la conexión emocional con los años. La convivencia, el trabajo y las obligaciones pueden modificar la relación, pero sentirse distanciados no significa necesariamente que el amor haya desaparecido.

Conviene recordar que el cuidado de una relación no consiste en evitar todos los conflictos ni se mide por su magnitud, sino en aprender a gestionarlos de una forma más saludable. El artículo de SOM Salud Mental 360 recuerda que las relaciones atraviesan distintas etapas y que cuidarlas forma parte de su evolución natural.

A veces, simplemente, la pareja necesita recuperar espacios de encuentro y aprender nuevas formas de relacionarse adaptadas a la etapa vital que está viviendo. La terapia de pareja ofrece precisamente ese lugar donde detener el ritmo cotidiano y comprender qué necesidades han quedado en segundo plano.

3. Los problemas sexuales se han convertido en un motivo de tensión

La sexualidad forma parte de la vida de pareja, aunque cada relación la viva de una manera diferente. El conflicto aparece cuando este aspecto deja de ser un espacio de bienestar y se convierte en una fuente de preocupación o conflicto.

Pareja que se plantea ir a terapia de pareja por problemas sexualesPuede ocurrir que uno de los miembros tenga más deseo que el otro, que las relaciones sexuales se hayan reducido considerablemente o que el estrés y la ansiedad estén afectando a la intimidad.

Muchas personas se preguntan si la falta de relaciones sexuales significa que la pareja está mal. No existe una frecuencia universal que determine la calidad de una relación y, de hecho, cada pareja construye su propio equilibrio sin compararse con estándares poco realistas.

También es frecuente que el estrés o determinadas preocupaciones influyan en el deseo. La ansiedad sexual puede generar un círculo de evitación y presión que termina afectando tanto a la autoestima como a la relación, algo que se explica en este artículo.

Hablar de sexualidad en terapia permite abordar estas dificultades desde una perspectiva libre de juicios y adaptada a las necesidades de cada pareja.

4. La confianza se ha debilitado

La confianza no solo se rompe tras una infidelidad. También puede verse afectada por pequeñas situaciones que se repiten en el tiempo: promesas incumplidas, secretos, falta de sinceridad o dificultades para expresar determinadas emociones.

Cuando la inseguridad aparece, es habitual que surjan los celos, las dudas o la necesidad constante de confirmar que la relación está bien.

En este sentido, los celos no siempre son una demostración de amor. Con frecuencia reflejan miedos, experiencias previas o inseguridades personales que terminan afectando a la dinámica de la pareja. En este artículo, encontrarás más información sobre los celos y qué indican en una pareja.

La terapia de pareja ayuda a identificar el origen de estas dificultades y a reconstruir la confianza cuando ambas personas desean hacerlo.

5. Habéis intentado solucionarlo muchas veces, pero siempre volvéis al mismo punto

Pareja que se plantea ir a terapia de pareja porque tienen una discusión recurrente

Quizá esta sea una de las señales más claras.

Habéis hablado del problema varias veces. Incluso habéis prometido cambiar determinadas conductas. Durante unos días parece que todo mejora, pero al poco tiempo la situación vuelve a repetirse.

Este tipo de dinámicas suele generar mucho desgaste emocional. Cada intento fallido hace que aumente la sensación de impotencia y disminuya la esperanza de encontrar una solución.

En consulta, muchas parejas explican que ya no saben cómo abordar ciertos conflictos sin terminar enfadadas o sintiéndose heridas.

¿Es mejor acudir a terapia antes de que los problemas sean graves? En la mayoría de los casos, sí. Cuanto antes se identifiquen estos patrones, más posibilidades existen de modificar aquellas dinámicas que están generando malestar.

qué hacer cuando una persona quiere ir a terapia de pareja y la otra no

¿Y si mi pareja no quiere ir a terapia?

Es una de las preguntas más habituales.

A veces, una persona identifica que la relación necesita ayuda mientras la otra considera que no es necesario o siente cierto rechazo hacia la terapia. Esta diferencia de ritmos puede generar frustración y sensación de bloqueo.

Aunque el trabajo conjunto suele ser el objetivo, también es posible iniciar un proceso individual para comprender qué está ocurriendo y aprender nuevas herramientas de comunicación y gestión emocional.

En muchas ocasiones, cuando uno de los miembros comienza a introducir cambios saludables en la relación, el otro también se muestra más dispuesto a participar en el proceso. Lo importante es no quedarse bloqueado esperando a que las circunstancias cambien por sí solas. 

Si te interesa este tema, puedes profundizar más sobre qué hacer cuando un miembro quiere ir a terapia de pareja y el otro no aquí

¿Qué ocurre en una primera sesión de terapia de pareja?

Otra preocupación frecuente es no saber qué sucederá durante la primera consulta.

Algunas personas imaginan que el profesional decidirá quién tiene razón o señalará al responsable de los conflictos. Sin embargo, el objetivo es muy diferente: la terapia de pareja es un espacio seguro donde ambas personas pueden expresar cómo están viviendo la relación, identificar las dificultades existentes y establecer objetivos compartidos.

No se trata de juzgar ni de obligar a la pareja a continuar unida. El trabajo terapéutico consiste en ayudar a tomar decisiones conscientes y construir relaciones más saludables, independientemente del camino que finalmente elijan.

Pedir ayuda no significa rendirse, sino cuidar la relación

Las relaciones atraviesan diferentes etapas y desafíos. Cambios laborales, maternidad o paternidad, problemas familiares, estrés o dificultades personales pueden influir en la forma en que nos relacionamos con nuestra pareja.

Acudir a terapia no significa que el amor haya desaparecido ni que la separación sea inevitable. Significa reconocer que la relación merece un espacio donde comprender lo que está ocurriendo y encontrar nuevas formas de afrontar las dificultades.

Quizá alguna de estas señales te haya resultado familiar. O quizá hayas descubierto que ciertos conflictos llevan demasiado tiempo acompañándoos. En cualquier caso, no es necesario esperar a que el sufrimiento sea insoportable para pedir ayuda.

Cuidar una relación también es una forma de cuidar la salud emocional de quienes la forman.

Si sientes que vuestra pareja está atravesando un momento complicado o simplemente queréis entender mejor lo que os está pasando, iniciar un proceso de terapia de pareja online puede ser el primer paso para recuperar la comunicación, la conexión y la tranquilidad dentro del vínculo. Puedes dar ese paso aquí.

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